
Elegir trabajar con trauma complejo y con lo que tradicionalmente se ha llamado trastornos alimentarios ha sido —y sigue siendo— una de las experiencias más ricas de mi recorrido, tanto en lo profesional como en lo personal.
La clínica me puso en contacto con historias muy diversas, en distintos contextos y partes del mundo. Pero más allá de las diferencias, en los trastornos alimentarios cronificados rara vez aparece un síntoma aislado: suelen convivir con otras formas de sufrimiento que complejizan la experiencia de estar en el propio cuerpo.
Mi formación —desde modelos tradicionales hacia abordajes centrados en la experiencia, el cuerpo y lo psicosomático— me llevó a desarrollar una forma de trabajo particular.
Trabajo con personas adultas, fuera de riesgo agudo, en las que suele aparecer una doble organización: una más antigua, donde el síntoma funciona como parte de una estructura que no pudo integrarse, y otra más actual, que intenta responder a lo cotidiano.
Mi enfoque consiste en construir ese mundo interno que sostiene al síntoma, para que pueda ser integrado a la propia historia y generar mayor coherencia entre lo que se siente y lo que se es.
La especialización en trastornos alimentarios, trauma y disociación me permite trabajar con procesos ligados a la memoria implícita, favoreciendo su integración a partir de nuevas experiencias que se van habilitando en el proceso terapéutico. Esto implica sostener la experiencia desde la presencia e incluir al cuerpo —no como algo separado— sino como parte central en la forma en que la experiencia se organiza y puede ampliarse.
Mi forma de trabajar en la clínica.
No trabajo para eliminar síntomas. Trabajo para entender cómo se organizan y qué necesitan para poder transformarse.
¿Desde dónde me construyo como terapeuta?
Inicié mi formación desde un modelo tradicional, en un momento en el que necesitaba ordenar, controlar y entender mi experiencia desde estructuras claras. Por eso me orienté hacia terapias focalizadas en la conducta: hablaban el mismo idioma que yo en ese entonces.
Con los años —a partir de la clínica y de mi propio proceso— empecé a notar que ese enfoque alcanzaba hasta cierto punto. Podía más o menos organizar la conducta, pero no necesariamente abrir la experiencia. Y lo que en un inicio fue orden, empezó también a mostrar sus límites.
Hoy, mi formación y mi práctica conviven —no sin tensión— con lo que el trabajo sobre mí misma fue poniendo en cuestión. Actualmente, profundizo en el trabajo con el cuerpo, la práctica contemplativa y el estudio de distintos niveles de conciencia.
BASE Y FORMACIÓN ACADÉMICA
Licenciada en Psicología - M.N. 67567
Máster en Psicología Transpersonal - IMK en curso
Máster en Trastornos Alimentarios
Universidad Complutense de MadridPosgrado en Trastornos Alimentarios
Universidad Favaloro
Formación profesional.
TRAUMA, EMDR Y COMPLEJIDAD CLINICA
Supervisora certificada en EMDR
Terapeuta EMDR acreditada - EMDRIA
Formación continua en EMDR
Asociación Española de EMDR
Asociación Argentina de EMDR
Espaço da Mente (Brasil)
AGATE (Colombia)
CUERPO, EXPERIENCIA Y ABORDAJES INTEGRATIVOS
Bioenergética – IAAB
Focusing
Centro Transpersonal Argentina
REGULACIÓN EMOCIONAL,
MINDFULNESS Y COMPASIÓN
Terapia Centrada en la Compasión (CFT) Cultivar la Mente
Programa de Mindfulness y Compasión - Sociedad de Mindfulness y Salud Argentina
MBSR Essentials
Grupo de estudio ACT
Manuela O’Connell
OTROS ESTUDIOS
Psiconeuroinmunoendocrinología clínica – SAMES
Posgrado en Terapia de Parejas – CTC
Dependencias afectivas – CTC
Trastornos alimentarios – CTC
Terapia Cognitivo-Conductual – CTC
Mi recorrido no responde a una única escuela, sino a una búsqueda sostenida por comprender la experiencia humana desde distintas capas: la conducta, el trauma, el cuerpo y la conciencia.