
Personas atrapadas en su imagen
Que ya no pueden distinguir entre quiénes son y quiénes creen que deberían ser.
Para quienes fueron aprendiendo a organizar su vida desde la mente, usando el cuerpo como instrumento.
Para quienes viven más en la representación que en la vivencia.
Más en la imagen de sí que en el cuerpo que son.

¿ Por qué Madura ?
Porque madurar no tiene que ver con ordenarse ni con comportarse de una forma diferente. Tiene más que ver con empezar a verse.
Ver lo que sostenés, lo que repetís, lo que ya no podés seguir siendo sin que algo te incomode.
Madura no es la que tiene todo claro.
Es la que ya no puede no mirar.
8 encuentros de diálogo
No venís a aprender. Venís a verte.
Cada encuentro va abriendo una capa distinta de la identidad. No son clases para tomar apuntes. Pero sí vamos a tener tareas, que nadie va a pedirte. Vamos a trabajar a partir de casos clínicos, desplegando teoría para leer lo que sostiene esas formas de ser.
No es una clase. Es una forma de mirar. Una forma de empezar a entender de qué está hecha tu manera de estar en el mundo.


¿Cómo son los encuentros?
Nos reunimos en un espacio grupal por zoom. En cada encuentro trabajamos a partir de un caso clínico real, que permite ir observando, en vivo, cómo se van construyendo estas formas de ser. A partir de ahí, desplegamos teoría y abrimos el diálogo.
Privacidad: No tenés que exponer tu historia. Podés participar desde donde te resulte posible.
Grabaciones: Los encuentros quedan grabados, para que puedas volver a ellos o verlos si no pudiste estar.
Referencia: Si querés tener una idea del enfoque, podés escuchar mi podcast. Los encuentros van en esa misma línea.
Sobre el enfoque
En estos encuentros traigo teoría. Y traigo clínica. La idea no es que incorpores más conceptos. Es que puedas escuchar historias que se parezcan más a vos.
Vas a encontrarte con:
rituales sintomáticos
bucles mentales
manifestaciones en el cuerpo
Este espacio no parte de alguien que haya llegado. Parte de querer seguir mirando. De empezar a ver cómo se arma lo que nos pasa, sin necesidad de resolverlo todo ni llegar a ningún peso, digo, lado.
Acá vamos a ir un poco más adentro.

Las capas que vamos a ir abriendo
Acá entramos en una operación menos visible: la negación de los sentimientos.
¿No funciona mi sensor corporal? Una persona puede actuar, vincularse, incluso conmoverse… sin estar en contacto con lo que le sucede. Vamos a explorar cómo se interrumpe esa percepción y adónde van esos sentimientos que no pudieron ser integrados.
Partimos de una operación central en la construcción de la identidad: la identificación con la imagen. Muchas veces no estamos organizadas desde lo que sentimos, sino desde una forma de ser que aprendimos a sostener y de la que nos olvidamos cuándo se activa. Esa imagen ordena la manera en que nos mostramos, cómo nos vinculamos y cómo nos percibimos. Cuanta más identificación hay con esa imagen, más ruido interno aparece.
¿Te pasa de sentirte caminando acartonada? Y vamos a escuchar esos sonidos. Para empezar a reconocer cómo suena nuestro sistema nervioso cuando quedamos fusionadas con esa imagen más de la cuenta. Este encuentro propone empezar a distinguir entre nuestra actriz interna y todo lo que queda por fuera de la experiencia.
1. La imagen que sos
3. Nuestro verdadero padre: el control
2. Lo que no sentís
El control aparece como una estructura organizadora. Una mano que nos acompaña a cruzar. Surge como respuesta frente a algo que no pudo ser acompañado, sino más bien dejado de lado para seguir con la vida.
¿Qué sentido tenía llorar? Ya está. En un cuerpo con historia de humillación y rechazo, puedas o no reconocerlo, sentir implica exponerte con eso ahí adentro. Entonces el control, ni bien ve que querés cruzar sola, te toma la mano. Pero también te limita. Vamos a trabajar con distintos trípodes de control y sus funciones: qué ordena, qué evita y qué relación tiene con la vulnerabilidad y la impotencia.
4. Vínculos que confunden
Seducción, necesidad y validación. Introducimos la dimensión vincular en la construcción de la identidad. Hay vínculos donde no solo se transmite exigencia, sino también una promesa silenciosa: ser vista, ser elegida, tener un lugar, ser especial. Para algunas, incluso aparece algo más crudo: no saber qué es amar.
Esa raíz de promesa organiza formas de estar que no siempre ocurren de manera consciente. Vamos a explorar cómo se configuran esos acuerdos y cómo impactan en la relación con el deseo, la necesidad y el reconocimiento.
5. El horror
El rostro de lo irreal. Entramos en una dimensión más profunda. Hay experiencias que no pudieron ser comprendidas ni integradas, y por eso ni siquiera se registran como emoción. El ego, en ese intento de sostener, puede construir otras historias. El horror no es miedo. Es haber sido testigo de lo intragable. O al menos de sabores que no nos gustaron. Algo ocurre, pero no puede ser sentido ni nombrado. Y esos “algos” no siempre son tragedias.
Vamos a trabajar sobre cómo estas experiencias impactan en la identidad y generan formas de desconexión que siguen activas. Un sistema nervioso crónicamente activado es un buen ejemplo de esto.
6. El miedo a perder el control
Cuando lo que no fue procesado empieza a acercarse y tocar las puertas de la conciencia, aparece una defensa: el miedo a perder el control. El miedo al miedo, digamos. Quizás lo conozcas como miedo a volverte loca, a que algo malo pueda pasar, a engordar, o a cambiar. No es solo miedo a lo que pasó. Es miedo a lo que podría sentirse.
Este encuentro propone mirar cómo se construye ese temor y qué función cumple en la regulación de la experiencia interna.
7. Demasiado, demasiado rápido
8. El cuerpo como límite
Acá aparece una vivencia frecuente: la sensación de sobrecarga. Algunas de ustedes pueden estar más ocupadas en no ser una carga. Cuando algo atraviesa esa defensa de la que hablamos antes, no se presenta de a poquito. Aparece “la intensa”, esa que no puedo frenar. Difícil de organizar. Difícil de sostener.
¿Quién me va a querer así, toda loca? Vamos a explorar qué ocurre cuando el sistema no puede procesar esa carga y cómo se construyen mecanismos para soportarla.
La pérdida del yo. Cerramos el recorrido en el cuerpo. Cuando el contacto con la experiencia interna se debilita, el cuerpo empieza a ocupar una función organizadora. El peso, la forma, la imagen dejan de ser solo características físicas y pasan a funcionar como referencia. Como límite.
Este encuentro propone leer el vínculo con el cuerpo más allá de lo estético. Como un intento de sostener identidad cuando lo interno pierde consistencia. No vas a salir sintiendo. Pero sí sabiendo por dónde ir. Y, quizás, evitando comprarte otro curso de cuatro semanas para sentir.
No tenés que exponer tu historia.
Podés participar desde donde te resulte posible

Inversión
Este no es un espacio para sumar información. Es un espacio para empezar a ver lo que sostiene tu forma de ser. Por eso, no se mide en contenido. Se mide en el tipo de trabajo que habilita.
Valor total del ciclo
(8 encuentros)
Argentina
$195.000 ARS
Exterior
USD 210
ZOOM
MIÉRCOLES
18:30 a 20hs (ARG)
6 DE MAYO
Modalidad
Día
Inicio
Horario