
Personas atrapadas en su imagen
Que ya no pueden distinguir entre quiénes son y quiénes creen que deberían ser.
Para quienes fueron aprendiendo a organizar su vida desde la mente, usando el cuerpo como instrumento.
Para quienes viven más en la representación que en la vivencia.
Más en la imagen de sí que en el cuerpo que son.

¿ Por qué Madura ?
Me gusta pensar que algunas seguimos siendo princesas: soñando, imaginando, sosteniendo posibilidades. Y que madurar no es dejar de soñar. Es empezar a hacer contacto. No con una versión ideal, con lo que es.
Madura no es la que tiene todo claro.
Es la que empieza a mirar incluso cuando aparece el rechazo.
Porque muchas de nosotras quedamos detenidas en algún punto.
Partes que no terminaron de desarrollarse, que quedaron anidadas en alguna promesa, en alguna escena, en algo que interrumpió el curso de lo que iba a ser.
Otras veces, simplemente no tuvimos las herramientas para hacerle frente a lo que nos tocó vivir. Y entonces algo queda ahí. Esperando.
Hace poco, en una formación, me encontré con que princesa tiene algo de principio y que la realeza más que un lugar, podría tener que ver con lo real.
8 encuentros
Donde voy a cruzar teoría psicosomática con casos de la clínica que me van a permitir desplegar una forma de entender cómo se va armando una identidad que, muchas veces, termina dañándose.
Para darte una idea de cómo es esto, podés escuchar mi podcast. Sobre todo esos episodios donde, a partir de una historia de consultorio, de una intervención o de alguna anécdota, tomo eso como puente para desarrollar mecanismos psíquicos, formas de entender la realidad y modos de comportarse en el mundo.
Eso enriquece la experiencia y nos permite ampliar el conocimiento.
Muchas de las cosas que vamos a ver no son ajenas. Son formas en las que, muchas veces, nos organizamos para poder seguir.


¿Cómo son los encuentros?
Nos vamos a reunir en vivo todas las personas que quieran acceder y escuchar el desarrollo de un caso.
A modo de relato, las voy a ir llevando a revisar algunos de los puntos que encuentro más interesantes y desafiantes para la psicología hoy.
Voy a apoyarme en la experiencia real de cada una de las personas que voy a exponer, para que quizás encuentres parecidos y, sobre todo, para que la información empiece a dejar una semilla que conduzca a la integración de todo aquello que no entendés de vos, eso que muchas veces buscás ocultar, dañar o desestimar.
Cada encuentro va a terminar con algunas preguntas que voy a dejar para que cada persona, en su casa, explore por sí misma.
No soy quien te dice lo que tenés que hacer.
No busco reproducir figuras en tu historia que te indicaban lo que estaba bien o mal desde un lugar asimétrico y sin mirarte.
Soy una persona que comunica para que vos puedas empezar a verte.
Las dudas sobre la teoría podrán enviarse por mail para retomarlas en el encuentro siguiente. De esta forma cuidamos el espacio y el tiempo.
Grabaciones: los encuentros quedan grabados, para que puedas volver a ellos o verlos si no pudiste estar en vivo.
Sobre el enfoque
Hace ya más de un año que mi interés está puesto en algunos autores que están por detrás de la forma en la que voy a contar los casos.
Este año, mi propio proceso como psicóloga y como persona me está acercando a distintos niveles de experiencia y a la energía del cuerpo. Por eso me enfoqué en Ken Wilber, Alexander Lowen y Wilhelm Reich para darle estructura a estos encuentros.
Estos autores, junto con otros y otras que seguramente están nutriendo todo esto por detrás, ponen el foco en áreas que la psicología tradicional no ha abordado, habilitando la comprensión del yo-cuerpo que muchas de nosotras necesitamos
Muchas veces, eso que no entendemos no es falta de información, sino falta de un modo de mirarlo.
Entre muchas anécdotas, principalmente vas a encontrarte con:
• Rituales sintomáticos
• Bucles mentales
• Manifestaciones en el cuerpo

Las capas que vamos a ir abriendo
2. Lo que no sentís
¿Qué significa no sentir?
El sentimiento es la percepción de un cierto movimiento o suceso corporal interno. Si no existe tal suceso, no hay sentimiento, porque no hay nada que percibir. El mecanismo que se utiliza para negar los sentimientos es el de bloquear la función de percepción. Y como esta es una función de la conciencia, está generalmente sujeta al control del ego.
Juana nos va a mostrar su necesidad de mantener la imagen de una mujer a la que no se la engaña, y cómo, en esta búsqueda, bloquea el acceso a su conciencia de cualquier sentimiento que pueda entrar en conflicto con su aparente fortaleza. No es que no hay nada ahí. Es que hay cosas que no pueden ser vistas sin que algo se altere. Esto afecta tanto la relación con los demás como su relación con la verdad.
1. La imagen que sos
La situación de Claudia, una mujer que está todo el día pensando en qué está haciendo mal las cosas y que día a día va recolectando evidencias acerca de lo mala que es y de lo fea que se ve, nos va a servir para explorar el papel del ego y del yo.
El sufrimiento se produce cuando hay una falta de congruencia entre el yo y la imagen del yo. La gravedad es proporcional al grado de incongruencia.
Partimos de una operación central en la construcción de la identidad: la identificación con la imagen.
Claudia no sufre por creer que es mala, sufre porque basa su identidad personal en esa imagen, en lugar de en los sentimientos corporales. Esto no es algo ajeno. Es una forma en la que muchas veces nos organizamos para poder sostenernos.
3. Nuestro verdadero padre:
el control
Hay dos emociones más afectadas en la negación de los sentimientos: la tristeza y el miedo, porque su expresión hace que nos sintamos vulnerables, es decir, con la posibilidad de ser heridas o dañadas.
La negación de la tristeza y del miedo le permite a Ludmila proyectar una imagen de independencia, valor y fuerza. Esta imagen esconde su vulnerabilidad, tanto ante sí misma como ante los demás.
Sin embargo, la imagen es tan solo una máscara y, por lo tanto, no tiene poder. Una imagen no tiene fuerza en sí misma: la fuerza reside en la intensidad de los sentimientos. Carente de la fuerza efectiva que surge de los sentimientos intensos, Ludmila nos muestra las formas en las que compensa esa deficiencia, junto con una historia de humillación infantil y luchas de poder en la familia.
4. Vínculos que confunden
¿Cómo desarrolla su imagen Mara? ¿Por qué perdió su inocencia?
Mara nos cuenta una historia de humillación y de rechazo que venía acompañada de seducción. La palabra seducción viene de seducere, que significa apartar. A Mara la apartaron de sus virtudes. La virtud implica ser sincera con una misma, con los propios sentimientos profundos. La seducción siempre ocurre en relaciones donde hay confianza, por lo tanto, la historia de Mara es también una historia de traición. Creyendo tener algo especial en ella, no sabe lo que es ser común y corriente. Mientras vive en las nubes, en las imágenes, la gente a su alrededor tiene los pies en la tierra, en la realidad de la vida. Estas personas ríen y lloran, experimentan el placer y el dolor, conocen la pena y la alegría. Viven su vida y por ello se sienten satisfechas. La persona que cree ser especial imagina una vida. Y de esta forma, Mara crea un destino especial: ver cómo su imagen se derrumba cuando tenga que afrontar la realidad.
5. El horror
El rostro de lo irreal.
La palabra terror está relacionada con el griego trein (huir) y con el sánscrito trasati (tiembla). Por momentos cuando habla a Laura le tiembla la mandíbula. El horror, en cambio, afecta a la mente: la aturde, paraliza el aparato mental, al igual que el terror paraliza el aparato físico.
Por eso Laura no para de pensar en los conflictos con su familia de origen. Presa de buscarle sentido, se pierde ahí, porque el horror, en sí, es incomprensible. Va a parar a la mente, al igual que una comida indigerible: produce asco y el deseo de vomitar para liberarse.
Para Laura, la conducta de su madre y de su padre era incomprensible. Reprimió todo sentimiento o anhelo de estar cerca de sus progenitores, y eso le permitió negar la tristeza, la cólera y el miedo. El bloqueo de los sentimientos fue tan eficaz que fue casi imposible conseguir que evocara alguno durante la terapia.
6. El miedo a perder el control
Victoria tiene miedo a volverse loca.
Se le ve el horror en la cara cuando imagina sentarse a la mesa. Busca hacer terapia para trabajar en su anorexia purgativa, pero no hay forma de que coma. Cualquiera pensaría que está loca. Pero lo que hace tiene sentido cuando entendemos desde dónde se organiza.
Lo que experimentó en su pasado no tuvo sentido para ella. No coincidía con la propia imagen de la realidad que incluso un bebé tiene a nivel biológico. Para evitar la confusión mental derivada de tal situación, tuvo que disociar y negar todos los sentimientos conectados con aquella experiencia.
En la medida en que se pega a la lógica, está a salvo. Pero los sentimientos son la vida, y no se pueden evitar por completo las experiencias emocionales, por muy fría que pretenda ser.
Se enfrenta diariamente al riesgo de verse desbordada por los sentimientos y volverse loca, si se desmorona su defensa de negación. Y cuando la energía se acumula lo suficiente, explota y acaba en un acto destructivo, apareciendo la ira o el mini atracón que termina en compensación.
7. Demasiado, demasiado rápido
La acumulación de estímulos se asemeja a una tortura lenta que, tarde o temprano, nos quiebra: o te morís o te volvés loca. En el primer caso se quiebra el cuerpo, en el segundo, el espíritu. Todos necesitamos estímulos, pero en equilibrio. Demasiada estimulación puede ser tan dañina como demasiado poca. ¿Cómo hace Clara para estar sobrecargada en la vida cotidiana? Matando su receptividad. Se desconecta y no escucha ni ve lo que pasa a su alrededor.
Clara nos presta una historia de exceso de estímulos en su casa, para que conozcamos cómo, de niña, sentía que su padre la prefería y cómo muchas veces maltrataba a su madre, tomando partido.
8. El cuerpo como límite
La pérdida del yo.
Para comprender la conducta autodestructiva, hay que aceptar que no puede ser un conjunto de actos disparatados. Considerar que una acción no tiene sentido es negar que algo interno dirige la vida. Un organismo vivo es un sistema muy organizado, gobernado por dos poderosos instintos: el de conservación y el de perpetuación de la especie.
La conducta autodestructiva va directamente contra el primero de ellos, y aun así no se detiene. En este último encuentro vamos a reflexionar acerca de los límites, de la estructura social actual y de la libertad.
La ausencia de límites tiene como consecuencia la pérdida del sentido del yo.
Este espacio es para vos si:
Sentís que hay cosas que repetís y no entendés por qué
Vivís mucho en la cabeza y poco en el cuerpo
Hay partes tuyas que intentás controlar, ocultar o corregir
Trabajás con personas y querés ampliar la forma en la que leés lo que les pasa

Mirá la clase gratuita
Si hay algo que me caracteriza cuando creo un espacio nuevo es que lo voy armando a medida que va surgiendo.
Como les conté a las personas que participaron en este encuentro, me resulta difícil definir de antemano todo lo que quiero trabajar en estos ocho encuentros. Y al mismo tiempo, sé que el material que vaya apareciendo —sus preguntas, sus aportes— va a ir modelando el contenido de cada encuentro siguiente.
Por eso dejo esta clase subida.
Para que puedas ver cómo trabajo, entender de qué va el espacio y, con suerte, decidir si querés sumarte.
Esta clase no es para explicarte qué hacer con el síntoma. Es para empezar a entender por qué muchas veces no alcanza con eso.

Inversión
No vas a salir con respuestas cerradas. Pero sí con otra forma de mirar. Y a veces, eso es lo que empieza a cambiar todo.
Valor total del ciclo
(8 encuentros)
Argentina
$195.000 ARS
Exterior
USD 210
ZOOM
MIÉRCOLES
18:30 a 20hs (ARG)
6 DE MAYO
Modalidad
Día
Inicio
Horario